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River le ganó 4-1 a Atlético Tucumán, pero quedó eliminado de la Copa de la Superliga

River ganó, gustó y goleó, pero quedó eliminado de la Copa de la Superliga. El «Millonario» venció por 4 a 1 a Atlético Tucumán, con tantos de Lucas Pratto -2-, Ignacio Fernández y Matías Suárez, pero quedó a una conquista de la hazaña (había perdido 3-0 el encuentro de ida). El grito de Javier Toledo, en condición de visitante, le permitió al «Decano» avanzar a las semifinales del certamen. Sin embargo, aunque el objetivo no quedó cumplido, los hinchas despidieron con aplausos a los dirigidos por Marcelo Gallardo.

El «Millonario» saltó al campo de juego del Monumental con el empuje que exigía el desafío. Con los laterales lanzados en territorio visitante, mucha movilidad en Suárez y De la Cruz, y el balón por el piso, aprisionó a Atlético contra su área y generó peligro en continuado. Hasta que a los 16 minutos llegó el 1-0, una verdadera perla. El ex Belgrano filtró un pase excelso para Mayada, quien cedió para Nacho Fernández. Y el mediocampista definió de taco para disparar las ilusiones de los hinchas.
Excepto en un tiro libre que «robó» Leandro Díaz, al conjunto tucumano le costó bajarle el ritmo a un River que continuó ejerciendo una presión de alta intensidad y provocando situaciones de gol. Lucchetti respondió ante un buen remate de Fernández y luego sacó un centro venenoso de Palacios (que tuvo un cabezazo en el palo). A Pratto le faltaron centímetros para anotar el 2-0 y el árbitro Ariel Penel omitió un claro penal por mano de Abero.
Atlético tuvo el empate en el mano a mano que Armani le tapó a Barbona. Y River no perdonó. A los 41 minutos, el «Oso» Pratto definió por abajo del cuerpo del arquero y puso el 2-0 que dejó al «Millonario» a un grito de igualar la serie. Tal fue la exhibición de River, que el equipo se fue ovacionado al entretiempo.in embargo, a partir de una pelota parada, el elenco de Zielinski encontró alivio. Leandro Díaz peinó un córner en el primer palo, Pinola perdió a Toledo y el goleador tocoó al gol: 2-1, y River quedó obligado a ganar por cuatro goles de diferencia para avanzar. Casi inmediatamente, Suárez conectó en el área, puso el 3-1 y le devolvió la emoción al encuentro.

El partido tomó un tinte dramático: con cinco defensores y dos volantes, Atlético buscó blindarse y dejó tres hombres arriba para la contra. River continuó con el asedio, Lucchetti sacó un cabezazo a quemarropa y Borré hizo temblar el travesaño. A los 40 minutos, de cabeza, Lucas Pratto anotó el 4-1 y dejó a River en las puertas de la hazaña.
A pesar del sufrimiento, Atlético se quedó con la serie y se medirá ante Tigre en Victoria por las semifinales de la Copa de la Superliga. Lucchetti, figura, y Toledo, el goleador (lleva seis tantos en el torneo), las claves del logro. River se quedó con el orgullo, con el juego. Y con la misión de cerrar el semestre alzando la Recopa: el miércoles 22, en Brasil, visitará a Atlético Paranaense por el primer choque.

Fuente: El Territorio

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La aventura de Riquelme en Barcelona: el «plan Bianchi», los conflictos internos y el día que «resucitó» al que era en Boca

La obsesión del presidente Joan Gaspart había comenzado mucho tiempo antes. Casi que ni recuerda cuándo lo sorprendió con su magia. En cada mercado de pases se adelantaba a todos e insistía para comprarlo aunque Boca se mostraba como un club complejo para negociar. La magistral actuación contra el Real Madrid en la final de la Copa Intercontinental a fines del 2000 lo convenció: Juan Román Riquelme debía ser jugador del Barcelona sí o sí.

«Me gustaba Riquelme porque era un jugador excepcional. Técnicamente, de lo mejor que he visto en el mundo del fútbol. ¡Y muy buena persona! Le tenía mucho aprecio», confiesa a Infobae el propio Gaspart, quien fue clave en las llegadas de Diego Maradona y Lionel Messi al club catalán y responsable principal de allanar la contratación de Román en julio del 2002.

«Ya lo habían pedido apenas se inició en Boca y les dijimos que no. El presidente del Barcelona tenía un enamoramiento con Riquelme, todos los mercados de pases lo venía a buscar. A lo último era imposible competir con lo que iba a ganar allá», rememora ante este medio Orlando Salvestrini, tesorero de Boca por entonces y todavía miembro de la directiva xeneize. «Un jugador como Riquelme me enamoraba, es una cuestión lógica. Esos grandes jugadores generan una atracción especial», reconoce el ex mandatario culé.

Un año y medio y 13 millones más tarde de aquella actuación memorable en Japón, Gaspart hizo lo necesario para llevarlo al Camp Nou como el timonazo que haría cambiar tres años de fracasos deportivos y dirigenciales con un club en pleno proceso de búsqueda de una nueva identidad. La expectativa era gigante: Riquelme, el que había puesto de rodillas al Real Madrid, el mejor futbolista de Sudamérica, llegaba al Barcelona para iniciar una nueva era.

Riquelme, van Gaal y Gaspart el día de su presentación: “Un jugador como él me enamoraba” (Foto: Reuters)
Riquelme, van Gaal y Gaspart el día de su presentación: “Un jugador como él me enamoraba” (Foto: Reuters)

Mauricio Macri por entonces era presidente de Boca y viajó personalmente a Barcelona para terminar de negociar los últimos detalles con Gaspart, quien recuerda la particular anécdota que se desarrolló: «Vino para terminar la operación. Fuimos a comer varias veces a mi casa, tuvimos una cierta relación. No sé si lo pensaba –supongo que sí– pero me dijo que si un día iba a Argentina me invitaba a comer a la Casa Rosada. Y la verdad que muchos años después, cuando fue nombrado Presidente, le mandé una carta recordándole su promesa. Me contestó por intermedio de una secretaría que sí, que se acordaba de la promesa. Tenía muy claro dónde quería llegar».

¿El primer gesto del club? Heredar la 10 del amado Rivaldo, que fue confinado al Milan con la excusa de no tener lugar en la plantilla por el cupo de extracomunitarios. Presagios de lo que le sucedería a Román. «Habíamos disfrutado de él en Boca y habíamos visto cómo había destrozado al Madrid en la Intercontinental. Llegó como una estrella», asegura el periodista catalán David Amador, quien por entonces cubría el día a día del Blaugrana para COMRadio. «Era uno de los mejores y más respetados jugadores de esa época, claro que generó expectativa», advierte Daniel Tortolero, que en esa temporada se desempeñaba en el Barça B, entrenaba con el plantel principal y compartía el día a día con el argentino.

Sin embargo, había un detalle que pocos habían tomado en cuenta: al entrenador Louis van Gaal no le interesaba el estilo de Román y su postura inflexible marcaría el futuro del futbolista que por entonces tenía 24 años. El holandés era infranqueable: había prescindido de Rivaldo, le bajó el pulgar al desembarco de un Ronaldo que finalmente emigró a Real Madrid e hizo público su desacuerdo con el aterrizaje del ex 10 de Boca. «Yo no pedí a Riquelme. Fue una decisión del club y yo formo parte de él, pero no lo pedí», confesaría ante la prensa tres meses después de la contratación. Él prefería a un extremo izquierdo y el elegido era el argentino «Kily» González, líder del Valencia.

El 15 de julio del 2002 hizo su presentación formal en el Camp Nou (Foto: AFP)
El 15 de julio del 2002 hizo su presentación formal en el Camp Nou (Foto: AFP)

Más allá de esta tardía declaración ante los micrófonos, puertas adentro ya le había manifestado su pensamiento al futbolista apenas unas horas después de su llegada al aeropuerto de Barcelona ante 500 fanáticos que lo esperaron para saludarlo. «No sabía que me querían tanto», alcanzaba a esbozar Juan Román entre la muchedumbre. Tras el chequeo médico, las fotos en el estadio y la conferencia de prensa, sintió el desplante al ver por primera vez a su nuevo DT en una anécdota que relató en 2012 al programa Animales Sueltos.

«Llego al vestuario y había una mesa gigante llena de videos. ‘Estos videos son todos de usted, me dice. Usted es el mejor jugador del mundo cuando tiene la pelota; cuando no tiene la pelota jugamos con uno menos‘. Yo lo miré, recién le había dado la mano. ‘Mire, lo trajo el presidente’. Allá habían hecho una encuesta después que le ganamos al Madrid y la gente quería que llegue a Barcelona», detalló en aquella entrevista.

Entre fanáticos y cámaras, así arribo Riquelme a Barcelona
Entre fanáticos y cámaras, así arribo Riquelme a Barcelona

Riquelme mostró sus credenciales en los primeros días de agosto ante 45 mil espectadores en el Amsterdam Arena con dos «bonitos» tantos al Parma de Fabio Cannavaro en un amistoso, aunque su debut oficial fue todavía más auspicioso unas semanas más tarde: golazo al Legia Varsovia en el 3-0 del duelo de ida de la pre Champions tras comenzar como suplente. Eran épocas en las que el Blaugrana debía jugar instancias previas del torneo más importante de ese continente y acumulaba diez años sin levantar la orejona. Play

«En el Barça debe cambiar el chip. Adaptarse a la banda izquierda, trabajar y robar pelotas», exigía ante los medios van Gaal en esos días. «Con van Gaal era fácil no tener una relación muy buena. Yo mismo lo sufrí en años anteriores», define la personalidad del entrenador en diálogo con Infobae el ex blaugrana Jofre Mateu González, quien surgió en aquella época de la cantera del club y tuvo que buscarse otros horizontes ante la superpoblación de figuras en la plantilla.

Las horas estaban contadas para el 10. No había goles ni gambetas que pudiesen torcer el rumbo. «Acá tenemos un sistema en el cual confío y usted va a tener que jugar de puntero izquierdo», le dijo el holandés al argentino. «Tenía que estar quieto ahí y no aguantaba. Jugamos el segundo o tercer partido y yo me metía siempre atrás del número 5, como jugaba siempre. Ganamos, le di los pases de gol a Kluivert. Como puntero izquierdo me metía atrás del 5, me daban la pelota, le daba los pases al negro e hizo los dos goles. Yo contento. Al otro día vamos a entrenar. Vamos a empezar el entrenamiento, los jugadores de un lado, el técnico del otro y me dice: ‘Usted es un desordenado. Todos dicen que jugó partidazo pero yo le dije que tiene que jugar de puntero izquierdo‘. Ahí ya la cosa fue complicada, yo no aguantaba jugar ahí, me metía para el medio a agarrar la pelota y después de unos partidos… para afuera. Jugaba el segundo tiempo. Si jugaba de puntero izquierdo tocaba tres pelotas», explicó Román años más tarde. El precoz cortocircuito fue el principio del fin.

El rendimiento del equipo no convencía y van Gaal llegó a reconocer que le daba la titularidad  ante el Lokomotiv ruso en Champions sólo para que el público colmara el Camp Nou. El 10 todavía era la referencia de los aficionados. «Él estaba acostumbrado a que jugaran para él. Y en el Barça eso es difícil a no ser que seas un fuera de serie como Messi. Le faltó tiempo para poder demostrar más su calidad y su juego», explica su ex compañero Tortolero.

Al finalizar el primer semestre, la situación ya era insostenible. La relación Riquelme-van Gaal estaba cortada y los resultados del equipo eran malos a nivel local tras ser eliminado en primera ronda de la Copa del Rey por el último de la tercera división y cosechar sólo 6 triunfos en la Liga sobre 19 juegos. La situación institucional también era inviable. La renuncia masiva de dirigentes expuso a Gaspart, quien pactó la salida del técnico. El club estaba en llamas y una de las ideas que se barajó en estos días caldeados fue la de encolumnar el fútbol detrás de la esperanza de Román.

«Un directivo del Barcelona ya estaba preparado para viajar a Buenos Aires para fichar a Bianchi. Dicen que el Virrey ya estaba preparado para viajar a Barcelona. La estadía de Riquelme en el Barcelona con Bianchi seguramente hubiera sido diferente», explica el periodista Amador. Gaspart reconoce que el plan sobrevoló a la mesa directiva: «En aquel momento estaba considerado como uno de los mejores técnicos. Sí, se habló de la posibilidad de contratarlo. Era un poco la idea de la época de «Menotti-Maradona» o fichar jugadores holandeses y a van Gaal. Futbolistas de una misma nacionalidad que el técnico por la lengua, la forma de ser…». Finalmente, y a pesar que había otros argentinos como Bonano, Saviola y Sorín, fue el serbio Radomir Antic el elegido por Gaspart, que también tenía los días contados al frente del club y semanas más tarde abandonaría su puesto acorralado por la situación.

El nuevo aire fue apenas una brisa en el fútbol de Román, que ya era mirado de costado por los aficionados a raíz de su carácter introvertido. En esa conclusión coinciden periodistas, ex compañeros y hasta el propio Gaspart a la hora de hablar de las complicaciones de adaptación que vivió en tierras catalanas. «Demostró que era un gran jugador, pero quizás esa humildad, esa forma de ser. Era muy tímidio, quizás debió ser más extrovertido«, señala el histórico directivo.»Lo que más recuerdo es que no acabó de convencer a una parte del aficionado por esa manera reservada de comportarse, porque futbolísticamente era una delicia verlo jugar», dice Mateu González. El cronista Amador lo ejemplifica con una anécdota: «Se mostró como un jugador distante, poco carismático y eso lo alejó de alguna manera del sentimiento de la afición. Cuando viajó a conocer a su hijo a Buenos Aires y retornó, estábamos buena parte de la prensa deportiva esperándolo a primera hora en el aeropuerto porque normalmente los jugadores hablaban en esa época. Él llegó con dos amigos, casi que no saludó, no dijo nada y se metió en el taxi. Ese carácter retraído no contribuyó para nada en que las cosas mejoraran para él«.

Tortolero, en cambio, lo narra desde la otra óptica: «Tenía un carácter muy reservado. En un equipo con estrellas, con los jóvenes no todos tiene trato. En cambio, Román se relacionaba con nosotros. Muy humilde y buen compañero. Nada de creerse una estrella, al contrario: tenía presentes sus orígenes«. Ese vestuario tenía pesos pesados como Kluivert, Overmars, Cocu, De Boer, Reiziger y Mendieta, pero al mismo tiempo ostentaba a jóvenes pujantes como Xavi o Puyol.

El último chispazo de fantasía que dejó la «era Riquelme» en el Barcelona se vivió en marzo del 2003, cuando comandó la orquesta que goleó 6-1 al Racing de Santander en el Camp Nou anotando un gol y dándole dos asistencias a los holandeses Patrick Kluivert y Marc Overmars. Vaya paradoja: los analistas coincidieron en que aquel fue el encuentro más distinguido del argentino en la institución.

«Antic resucita al mejor Riquelme de Boca», tituló un medio tras aquel encuentro. «Riquelme jugó de estrella», aseguró otro. «Vivió su día más feliz en el Camp Nou«, analizaron. Sus compañeros también se deshicieron en elogios. «Es extraordinario, un jugador único», lo definió Kluivert. «Le sobra calidad», agregó Puyol.

Sin embargo, el romance sería efímero. Él seguía resistiéndose a la posición pegado a la línea izquierda. «Hasta el último día que juegue, espero no cambiar nunca mi forma de jugar. He llegado al Barcelona jugando así. De mí conocen esta manera de jugar, entonces, ¿por qué debería cambiarla?«, advertía en la «primera» entrevista que le brindó al diario catalán Mundo Deportivo a casi un año de su arribo a la entidad. Entre medio, los rumores de conflictos con algunos de sus compañeros –entre ellos Javier Saviola– crecían a su alrededor. Play

Unas pocas semanas más tarde, el secretario técnico le bajó la persiana a la aventura del 10 argentino en Barcelona: «Hemos decidido que Riquelme sea el jugador extracomunitario que quede fuera del equipo». ¿El motivo? El recientemente contratado entrenador holandés Frank Rijkaard ya tenía un nuevo destinatario para darle la 10 en la nueva temporada: un tal Ronaldinho, el joven brasileño de 23 años contratado al PSG francés. Aunque nadie lo percibía, aquella era la piedra fundacional de la mejor era del Barcelona en su historia. «Me hubiese gustado estar más tiempo en el club», reconocería muchos años más tarde el argentino, que encontró su sitio ideal en el Villarreal tras ser corrido del plantel.

«Riquelme triunfó porque demostró que era un gran jugador. Es cierto que en el Barcelona fue un paso que no se corresponde con lo que hubiera podido dar, pero en otros equipos como el Villarreal hizo historia. Lo que le faltó no fue por culpa suya. Tal vez las circunstancias que ha tenido Leo (Messi) para triunfar en el Barça rodeado de Xavis, Iniestas, Carles Puyol, de Busquets, ¡de grandes jugadores! En el caso de Riquelme había buenos jugadores pero no del nivel tan especial«, analiza Gaspart. «¡Seguro que hubiera encajado Riquelme en el Barça de Guardiola! Es un gran jugador que tiene una forma innata de ver el fútbol y eso no se aprende en la escuela, se nace con eso especial», agrega.

El legado de Riquelme en el club se cerró con 43 partidos6 goles y una perlita: las constantes paredes que tiró con un pibe que debutaba el día que Barcelona venció 1-0 al Brujas de Bélgica por Champions con su gol. ¿Quién era el muchacho que se estrenaba? Andrés Iniesta, que con el tiempo se confesaría un admirador de Román.

LOS NÚMEROS DE RIQUELME EN BARCELONA
• Liga de España: 30 partidos (14 como titular / 16 como suplente) y 3 goles
• Champions League: 12 partidos (7 como titular / 5 como suplente) y 2 goles
• Copa del Rey: 1 partido (titular) y 1 gol
• Efectividad: 20 triunfos / 10 derrotas / 13 empates (56% de los puntos)

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Un coche en llamas y una cicatriz eterna: así fue el famoso accidente de Niki Lauda en el GP de Alemania 1976

El ex piloto austriaco Niki Lauda falleció este lunes a los 70 años. Su muerte conmocionó al deporte porque era considerado uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1, y puntualmente recordad por el terrible accidente que sufrió en Nürburgringen 1976. Un incidente que casi le cuesta la vida y que le dejó considerables cicatrices en el rostro.

El próximo 1 de agosto se cumplirán 43 años del histórico accidente que sufrió Lauda a bordo de su Ferrari 312T2 en el Gran Premio Alemania. En aquel choque, que afortunadamente no terminó en tragedia, el piloto que defendía el primer título mundial de su trayectoria deportiva.  Era la séptima carrera del Mundial de la Fórmula 1 de 1976. Lauda había obtenido cuatro victorias en los seis circuitos recorridos en el nuevo campeonato.

Tenía una gran ventaja en la clasificación general y todo indicaba que iba a repetir los buenos resultados de la temporada anterior. Sin embargo, en la curva del kilómetro 14 perdió el control de su coche. Fue un accidente terrible y el fuego lo abrazó al instante. Las llamas eran incontrolables. Tres pilotos lo salvaron de morir quemado vivo dentro del automóvil.

Había impactado contra el muro. Su auto salió de la pista y retornó completamente incendiadoBrett Lunger chocó contra él y fue el encargado de salvarle la vida, junto a Harald Eartl y Arturo Mezario.

El fuego del monoplaza de Niki Lauda era incontrolable. Tres pilotos le salvaron la vida.
El fuego del monoplaza de Niki Lauda era incontrolable. Tres pilotos le salvaron la vida.

Niki Lauda, quien en ese momento tenía 27 años, quedó inconsciente. Al desperar, estaba internado en una clínica de Ludwigshafen. Allí trataron sus múltiples quemaduras de tercer grado en todo su cuerpo y limpiaron sus pulmones durante días, ya que había inhalado gases tóxicos durante el accidente.

«Seis meses después volví a conducir al mismo nivel o incluso mejor todavía. Y eso sólo es posible si uno supera un problema al 100%. El hecho de recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia. No podía estar sentado en casa pensando en ello, por qué pasó y por qué a mí», recordaba el austriaco, quien en 1977 fue campeón mundial nuevamente con Ferrari.

El antes y el después del rostro de Niki Lauda, quemado en el accidente de 1976

«Para mí el 1 de agosto es un día como otro cualquiera. No me pongo delante del espejo y digo: ‘¡Hurra, hurra, hurra, estoy vivo!'», señaló Lauda en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Su perfil derecho siempre llevó una enorme cicatriz, sobre todo en su oreja, que quedó completamente deformada. Otra de las secuelas fue una operación de los riñones que se dañaron por la toma de medicamentos.

Las secuelas del accidente acompañaron a Niki Lauda toda su vida
Las secuelas del accidente acompañaron a Niki Lauda toda su vida

Aquel accidente fue un punto de inflexión para la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), quien cambió profundamente las normas de seguridad de la Fórmula 1. Desde ese momento todas las pistas tienen un Centro Médico permanente, algo similar a un pequeño hospital. Además, todos los pilotos tienen como obligación realizar distintos cursos de rescate en pista.

Fuente: infobae

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La entrevista a Griezmann que podría complicar su pase al Barcelona

A través de un video que publicó el Atlético Madrid el último martes, Antoine Griezmannle informó al mundo que a partir del 1 de julio dejará de ser jugador del club al que llegó en 2014 y con el que ganó tres títulos. «Es lo que siento y necesito, y quería agradecerles por el camino que me dieron estos cinco años en donde he ganado mis primeras copas y trofeos importantes», explicó el francés de 28 años.

Tras el anuncio, los medios españoles anticiparon que su destino estaría en el FC Barcelona, club que ya tiene preparado un contrato para ser firmado tras la culminación de la temporada actual, según difundió L’Equipe.

(AFP)
(AFP)

Sin embargo, en las últimas horas, se viralizó un audio con una entrevista a Antoine Griezmann mientras era jugador de la Real Sociedad (jugó allí entre 2009 y 2014). El delantero francés quedó en el ojo de la tormenta por una declaración que dio en la cual se confesaba hincha del Real Madrid.

«Yo como soy madridista, quiero más al Madrid», confesó en una entrevista con la Cadena Cope durante la temporada 2013/2014. La respuesta llegó a raíz del cruce por los cuartos de final de la Champions League que iban a protagonizar Real Madrid y Borussia Dortmund. Como jugador de la Real Sociedad, Griezmann dio su preferencia y apuntó al cuadro «merengue». Lejos de achicarse, el francés fue por más: «Entre el Barcelona y el Madrid, prefiero al Madrid».

Este audio fue muy compartido por las redes sociales y no cayó nada bien en los hinchas del Barcelona. ¿Complicará su llegada al club catalán?

(Reuters)
(Reuters)

Al margen de ello, el diario francés L’Equipe, que había anticipado la salida del delantero del Atlético Madrid, publicó el dinero que ganaría Griezmann de aceptar la propuesta del cuadro catalán. El contrato preparado le dejaría una ganancia neta de USD 19 millones por año y un vínculo que se extendería hasta mediados de 2024.

La cifra es USD 5 millones menor de la que gana en el equipo conducido por Diego Simeone, por lo que la decisión de arribar al Barcelona excedería el aspecto económico. Además, sería menos de la mitad de lo que gana Lionel Messi (más de USD 40 millones al año). Además, el diario francés detalló que la salida de Griezmann comenzó a gestarse tras la eliminación del conjunto rojiblanco de la Champions League ante la Juventus.

Fuente: infobae

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